27.11.11

notas a la tercera edición

"Quisiera desarrollar la idea de que el hombre sano no tiene ideas. A veces pienso que las ideas religiosas, morales, sociales, políticas, no son sino manifestaciones de un desequilibrio del sistema nervioso (...) Las ideas son un atavismo - algún día se reconocerá -, jamás una cultura y menos aún una tradición. La cultura y la tradición del hombre, como la cultura y la tradición de la hiena o de la hormiga, pudieran orientarse sobre una rosa de tres solos vientos: comer, reproducirse y destruirse. La cultura y la tradición no son jamás ideológicas y sí, siempre, instintivas. (...) Los biólogos, sagazmente, le llaman instinto. Quienes negan o, al menos, relegan al instinto - los ideólogos -, construyen su artilugio sobre la problemática existencia de lo que llaman el "hombre interior", olvidando la luminosa adivinación de Goethe: está fuera todo lo que está dentro.
Algún día volveré sobre la idea de que las ideas son una enfermedad.
(...)
No merece la pena que nos dejemos invadir por la tristeza. La tristeza también es un atavismo."


Cela, José Camilo, La Colmena

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